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COLGANTE CRUZ HEMATITE 7 PUNTOS

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Colgante de hematite en forma de cruz con 7 puntos.

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A simple vista, la Hematita parece tener un color ceniza, pero si se observa a través de instrumentos apropiados, puede verse su verdadero color rojo.

El movimiento de la Hematita es centrípeto ya que por medio de ondas atrae las vibraciones hacia su eje central. Su mecanismo de energía no es expansivo, sino introbjetivo. En el ambiente en el que se encuentre, o entre las personas que le rodean, la Hematita provoca este mismo movimiento: el de la concentración de las energías vitales dispersas. Concentrando nuestro fluido vital y nuestro psiquismo, somos presos por una extraña sensación de fuerza.

Si está en contacto prolongado con nosotros, la Hematita moviliza nuestro cuerpo etérico y mental. Nuestra fuerza interior resulta magnetizada por su influencia y nuestra mente se siente como empujada y fuertemente concentrada. De este modo, pasamos a disponer de un gran poder interior que podemos dirigir a nuestros objetivos, sintiéndonos revitalizados por una energía altamente concentrada. Aquellos pensamientos que escapan a nuestro dominio, resultan movilizados y las dispersiones desaparecen. En lugar de diversificarnos, nos convertimos en un foco dirigido.

Sin embargo, aunque esta piedra pueda ser un poderoso instrumento de concentración mental cuando se utiliza durante el trabajo o el estudio, es importante que no mantengamos este estado de concentración indefinidamente, pues podríamos llagar a sentirnos profundamente desgastados.

Debido a sus características concentradoras, la Hematita se utiliza mucho en la Magia, antes de los rituales. Colocada sobre las manos abiertas, esta piedra provoca el despertar del poder interior que se utiliza durante las operaciones mágicas.Para extraer el máximo de fuerza de la piedra, debe utilizarse preferentemente en forma de esfera.

Sus propiedades curativas son milagrosas y posee una especial capacidad para aliviar el dolor. De la misma forma en que ésta absorbe las energías mentales dispersas, también tiene el poder de atraer hacia sí las energías desequilibradas de nuestro vehículo físico, es decir, de quitarnos el dolor. Para ello, bastará con que situemos una pequeña bola de Hematita en la zona del cuerpo que nos duela. La sensación de alivio es muy rápida.

A pesar de poseer grandes poderes curativos, el nivel vibratorio de la Hematita es muy poco espiritual. Su acción predomina más que nada en nuestro cuerpo físico y en nuestro mental inferior.

Dirigida hacia el plano material, esta piedra de disciplina y concentración organiza nuestras energías igual que las de un guerrero dispuesto para el combate.

Si se utiliza durante un periodo demasiado prolongado, aunque sólo sea para la concentración mental, la Hematita sofoca nuestro aspecto más apacible y radicaliza la psique, haciendo que nos enfademos al perder el tiempo en cosas superficiales. Nuestra complacencia y tolerancia se ven disminuidas y nos volvemos mucho más duros y radicales. Por lo tanto, se trata de un arma personal que estimula toda nuestra belicosidad potencial. No obstante, si se utiliza en pequeñas dosis, fortalece el corazón y transmite resistencia y valor.

Su sombra es la del egoísmo y la impiedad. No resulta aconsejable para aquellos que padecen de hipertensión, puesto que concentra las venas sanguíneas.Para extraer el máximo de fuerza de la piedra, debe utilizarse preferentemente en forma de esfera.

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